MUJERES DEL TERCER MUNDO

MUJERES DEL TERCER MUNDO

Esta semana primera de marzo estamos celebrando en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer. Miles de mensajes, tuits, posts, videos, chats inundan las redes sociales con mensajes de apoyo al a mujer. Ser mujer en el llamado primer mundo es complejo, sobre todo, por los estereotipos y por la conciliación familiar. En muchos sitios la mujer tiene que seguir las creencias de lo que se dice desde siempre sobre lo que puede, tiene y debe que hacer una mujer. Noticias como la primera teniente coronel o piloto de las fuerzas armadas mujer se destacan en los medios de comunicación. Tener que estar disponible las 24 horas los siete días de la semana para trabajar, cuidar a los hijos, estar en forma, lucir bella, cocinar, planchar y hacer la compra es harto complicado sino se tiene un elevado estatus económico o una pareja que comparte al 50% todas esas labores del hogar. Y mucho hemos avanzado, pero mucho aún nos queda por hacer.

Sin embargo, ser mujer en el tercer mundo es infinitamente más complejo. Por un lado, en muchos países, ser mujer supone ser un cero a la izquierda en política, en educación e incluso en sanidad. Eres un adorno más en un mundo de hombres. De ahí que la ONU en su agenda 2030 establezca la “igualdad de género” en el ODS número 5, con el objetivo de “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Se han logrado avances tales como escolarizar a las niñas, evitar los matrimonios precoces y permitir mujeres en puestos de responsabilidad. Sin embargo, a nivel global nos quedan muchos objetivos aún por conseguir. La escolarización al 100% de las niñas, evitar la oblación genital o los matrimonios convenidos de niñas menores de edad, abolir las violaciones de menores o la trata de niñas como esclavas sexuales y erradicar la violencia doméstica.

Por otro lado, a nivel general, las mujeres están relegadas al ámbito de su hogar, aunque a nivel familiar, son el sostén económico y social de la sociedad. La mujer se encarga de gestionar los pocos recursos que posee la familia, de sacar adelante a sus hijos, de organizar el hogar o incluso de emprender con pequeños microcréditos. En iniciativas como la Fundación Vicente Ferrer, sólo se le da una vivienda a aquellas mujeres que dispongan de un terreno, no a hombres; así como son las únicas receptoras de microcréditos, ya que son más responsables y utilizan mejor los recursos financieros obtenidos.

En el caso particular de Zambia, hay mujeres empoderadas en las zonas urbanas, con cargos elevados en la administración. Por ejemplo, existen 25 ministros en el Consejo Nacional del Gobierno, de los cuales 4 son mujeres. También en las universidades, hospitales y administración general hay altos cargos mujeres. Sin embargo, la situación de la mujer en zonas rurales es muy diferente. Viven subyugadas al hombre, siendo una sociedad muy machista. Incluso la mujer se entrega al hombre a cambio de una dote y no es raro ver a hombres casados varias veces. De hecho, es delito casarse con menores de edad en la actualidad, situación común hace unas décadas. Las autoridades nacionales están haciendo grandes esfuerzos para que la situación revierta y la mujer se empodere también en el ámbito rural. En este camino hacia la consecución del ODS 5 en Zambia, la educación es clave. Muchas mujeres en el ámbito rural no hablan inglés, de ahí que tengan un acceso limitado a los recursos. SOGOLO trabajará para conseguir una igualdad real entre niños y niñas en los colegios, fomentando la formación de formadores y propiciando debates y materiales didácticos para las niñas zambianas. Mientras tanto seguiremos celebrando que, al menos, durante un día o una semana, se hable de mujeres.

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